Como si fuera lo más normal del mundo, este viejo se folla a su hija, habiéndole dicho que debía quedarse totalmente desnuda salvo por los calcetines, que se los podía dejar puestos (cosa de su fetiche personal). Empieza comiéndole el coño, poniéndole la polla en la boca y luego ya se coloca encima de ella para hacerle el misionero durante casi 9 minutos. La hija se queda tan cansada de haber tenido a su padre encima de ella metiéndole la polla que seguro que habría deseado ponerse mejor en otra posición más cerca, como a cuatro patas, para al menos descansar.

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Padres e Hijas

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