El hermano lo tiene muy claro, él no piensa dejar de practicar incesto con su hermana, lo hace desde hace muchos años y que ella se haya casado no le va a impedir disfrutar de las mieles de su coño, ¡o al menos no mientras vivan en la misma casa!, y es que ya sabéis la escasez de vivienda que hay en Japón, las familias se ven obligadas a vivir juntas. Por la noche el chico se cuela en el dormitorio del recien contraido matrimonio, y allí está su deliciosa hermana, comienza a sobar sus enormes tetas y ella aún con mucho miedo se moja toda todita toda…

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