El padre llega a altas horas de la noche del trabajo y se cuela en el dormitorio de su hija ¿va a darle un beso de buenas noches?, parece ser que no, su objetivo es otro, su objetivo es robarle las bragas que lleva puestas. Y lo consigue, con mucho cuidado para que la hija no despierte le va quitando las braguitas blancas de algodón, ese es el trofeo de papa, por fin se las quita del todo, y allí mismo, de pie delante de la cama, se masturba mientras huele las bragas de su hija como un puto perro, pero de pronto…OMG!…

(107277)

Category:

Padres e Hijas

Dejar un Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

3 Comentarios