Cada vez que su madre sale de viaje y ellos dos se quedan solos en casa la hija sabe que le espera un fin de semana en el que terminará penetrada por su propio padre. El viejo le perdió el respeto hace mucho tiempo y abusa del culo de su hija cada vez que le apetece. Además, el sexo anal es algo que su esposa no le deja practicar con ella, así que aprovecha siempre que puede para sodomizar a la hija y dejarle el culo bien taladrado. Otra de sus pequeñas tradiciones consiste en correrse encima de su cara y dejarla toda pringada de lefa.

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Padres e Hijas

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