Todo era un día normal en esta casa hasta que la madre se pone a regar las plantas. El hijo, que lleva un montón de días haciéndose pajas cada vez que puede, aprovecha la situación y le toca el culo. Cuando mami baja al sofá le dice que qué ha hecho y luego le seduce aprovechando que su hijo se nota que está muy empalmado. La madre follada no podía ser más feliz, porque llevaba tiempo soñando con que la polla de su hijo terminaría atravesando ese chocho peludo que tiene de puta. Por eso cuando siente la corrida de su hijo se estremece.

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Madres e Hijos

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